Bienes Raíces Fraccionados: La Nueva Herramienta para Diversificar tu Portafolio

Hoy en día, todos sabemos que con un solo ingreso y un poco de ahorro se puede vivir bien… al menos en lo básico. Pero, ¿qué pasa cuando surgen emergencias? ¿Qué pasa con esos pequeños gustos o compras impulsivas que se acumulan?
Con el tiempo, la idea de depender únicamente de un salario se vuelve insuficiente. Como decía mi mentor: “Si solo trabajas y ahorras sin invertir, te pasarás la vida atado a un escritorio, sin dejar un legado ni disfrutar de verdadera libertad”.

La historia económica lo demuestra: ningún país salta de ser agrícola a convertirse en potencia sin un mercado de capitales dinámico y accesible. Y ahí es donde entran los bienes raíces fraccionados.

La filosofía detrás de Nostrum Capital

En Nostrum Capital creemos que la inversión no es un lujo, sino el motor que impulsa desarrollo, riqueza generacional y oportunidades reales. Nuestra misión es capitalizar proyectos productivos en Latinoamérica a través de la tecnología blockchain, haciendo que más personas puedan participar en activos trazables y de alto impacto.

Hoy, vamos a explorar por qué los bienes raíces fraccionados están revolucionando la forma de invertir, comparándolos con opciones tradicionales como acciones, bonos, ETFs y los REITs (Real Estate Investment Trust).

Bienes raíces fraccionados: un nuevo acceso

Invertir en una propiedad ya no significa tener que comprar una casa completa ni pedir un crédito enorme. Hoy, con montos desde USD 50 o 100, puedes convertirte en copropietario de inmuebles premium. Eso abre la puerta a beneficios como:

  1. Barrera de entrada baja: Mientras que comprar una casa requiere un gran desembolso inicial, con los bienes raíces fraccionados puedes empezar con USD 50 o USD 100. Es una puerta de entrada accesible, sin necesidad de créditos bancarios ni largos procesos.
  2. Propiedad directa: A diferencia de los REITs, donde inviertes en un fondo que gestiona propiedades, aquí eres copropietario de un inmueble específico. Tienes derechos de voto y una voz en las decisiones, lo que te da un control que los REITs no ofrecen.
  3. Diversificación sin complicaciones: Puedes repartir tu capital en múltiples propiedades, desde departamentos en zonas urbanas hasta locales comerciales en mercados emergentes, reduciendo el riesgo al no poner todos los huevos en una sola canasta.
  4. Resistencia a la inflación: Los bienes raíces han superado al índice de precios al consumidor en 18 de los últimos 20 años, con un crecimiento promedio del 3.4% anual, que puede llegar al 9.5% en períodos de alta inflación. Esto los convierte en un refugio sólido frente a la pérdida de valor del dinero.
  5. Ingresos pasivos y apreciación: Muchas propiedades fraccionadas generan rentas mensuales, con rendimientos que pueden superar el 15% anual, además de la apreciación del valor del inmueble. ¿Acciones? Sus dividendos suelen rondar el 2-4%. ¿Bonos? Aunque estables, rara vez igualan el potencial de crecimiento de los bienes raíces.
  6. Gestión sin dolores de cabeza: Plataformas como Nostrum Capital se encargan de la administración: selección de inquilinos, mantenimiento, cobros. Tú solo disfrutas de los ingresos y el crecimiento de tu inversión.
  7. Liquidez en evolución: A través de mercados secundarios, puedes vender tus tokens por dinero fiat o criptomonedas, ofreciendo una flexibilidad que los bienes raíces tradicionales no tienen.

Comparando con inversiones tradicionales

Ahora, pongamos los bienes raíces fraccionados frente a sus competidores tradicionales. Cada opción tiene su encanto, pero también sus limitaciones. Vamos a verlo con detalle:

Bienes Raíces Fraccionados vs. Bienes Raíces Tradicionales

Poseer una casa o un local de forma tradicional te da control total: tú decides a los inquilinos, las renovaciones, el precio del alquiler y cuándo vender. Pero ese control viene con un costo alto: un gran pago inicial, trámites crediticios y la responsabilidad de gestionar todo. Además, vender una propiedad puede tomar meses; en 2023, el proceso promedio duraba unos 34 días una vez encontrado el comprador, pero el cierre podía extenderse incluso a meses.

Con los bienes raíces fraccionados, compartes la propiedad con otros inversionistas, lo que implica decisiones colectivas o delegadas a un equipo profesional. A cambio, accedes con una inversión mínima, diversificas en varias propiedades y, gracias a los mercados secundarios, puedes vender tus participaciones en días o semanas, no meses. Es un enfoque más ágil y accesible, ideal para quienes buscan exposición inmobiliaria sin atarse a una sola propiedad.

Bienes Raíces Fraccionados vs. REITs

Los REITs son como los primos lejanos de los bienes raíces fraccionados. Son fondos que poseen carteras de propiedades y distribuyen al menos el 90% de sus ingresos como dividendos, ofreciendo estabilidad y liquidez, ya que muchos cotizan en bolsa. Sin embargo, al invertir en un REIT, no tienes control ni visibilidad sobre las propiedades específicas; es como comprar un fondo mutuo inmobiliario.

En cambio, los bienes raíces fraccionados te dan titularidad directa sobre una propiedad concreta. Puedes analizar el inmueble, su ubicación y su potencial antes de invertir. Es como elegir una acción individual en lugar de un ETF.

La contraparte es la liquidez: los REITs se venden en minutos en la bolsa, mientras que las participaciones fraccionadas pueden tardar días o semanas en los mercados secundarios. Si buscas control y transparencia, los bienes raíces fraccionados ganan; si priorizas liquidez inmediata, los REITs llevan la delantera.

Bienes Raíces Fraccionados vs. Acciones, Bonos y Materias Primas

Las acciones son famosas por su potencial de crecimiento (el S&P 500 ha promediado un 10.39% anual desde 1970), pero también por su volatilidad. Los bienes raíces fraccionados, en cambio, ofrecen estabilidad, con precios que se mueven más lentamente y rentas que generan ingresos constantes.

Comparado con los bonos, que son un refugio seguro (con una correlación de 0.00 con el S&P 500 entre 1992 y 2021), los bienes raíces fraccionados combinan seguridad con mayor potencial de crecimiento, gracias a la apreciación y los ingresos por alquiler.

Las materias primas, como el oro o el petróleo, pueden ser un buen escudo contra la inflación, pero no generan ingresos pasivos como los bienes raíces. Además, los bienes raíces han superado la inflación en el 85% de los períodos de 5 años desde 1985, algo que los bonos rara vez logran.

Los Desafíos: No Todo es Color de Rosa

Como toda inversión, los bienes raíces fraccionados también tienen retos. La copropiedad implica decisiones compartidas: vender o renovar requiere acuerdos, y las diferencias entre inversionistas pueden retrasar procesos. Los rendimientos dependen del mercado y de la gestión de la propiedad; una recesión o un mal inquilino pueden afectar los ingresos.

La liquidez, aunque existe en mercados secundarios, no es tan inmediata como en acciones o REITs en bolsa. Además, cada jurisdicción tiene reglas distintas, por lo que es clave conocer los términos legales y los costos de salida. En Nostrum Capital, trabajamos para hacer este proceso transparente, con contratos claros y tecnología blockchain que garantiza trazabilidad.

Cómo Maximizar tu Inversión

Para sacarle el máximo provecho a los bienes raíces fraccionados, aquí van algunos consejos prácticos:

  • Diversifica: Invierte en propiedades de diferentes tipos y ubicaciones para repartir el riesgo.
  • Elige con cuidado: Analiza el mercado local, el potencial de la propiedad y la estabilidad de los inquilinos.
  • Asegura claridad: Revisa los acuerdos de copropiedad para evitar sorpresas.
  • Piensa a largo plazo: Los bienes raíces fraccionados brillan en horizontes de mediano a largo plazo, así que alinea tus expectativas con tus metas financieras.
  • Confía en profesionales: Plataformas como Nostrum Capital manejan la gestión, permitiéndote enfocarte en los beneficios sin las molestias.

Conclusión: un camino hacia la riqueza generacional

Los bienes raíces fraccionados no buscan reemplazar a las acciones, bonos o ETFs. Buscan complementarlos. Son esa pieza que equilibra tu portafolio, te da exposición a activos productivos, y te permite participar en propiedades premium que antes parecían inalcanzables.

Con plataformas como Nostrum Capital, ahora es posible entrar a este mundo con tan solo USD 100 y con la seguridad de la tecnología blockchain.


La pregunta no es si deberías diversificar, sino:
¿Qué tan pronto quieres empezar a construir tu patrimonio con una visión de libertad y legado?